Las personas que sufren «fobia dental» tienen una peor calidad de vida

Es bien sabido que tener una salud bucodental es clave para disfrutar de una buena salud general. Por ello, resulta fundamental que dediquemos todos los días un tiempo al cuidado de nuestra higiene oral y que, sin una periodicidad excesiva, acudamos a la consulta de los profesionales para comprobar que tanto nuestros dientes como nuestras encías se encuentran sanos. Sin embargo, visitar al dentista no resulta fácil para todo el mundo. Menos aún para las personas con ‘fobia dental’, término que más allá del clásico miedo al dentista hace referencia a un trastorno mental tipificado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).

El resultado es que los afectados por fobia dental, dado que no se ven capaces de afrontar cualquier ‘situación odontológica’, presentan una peor salud bucodental que la población general. Pero parece que las consecuencias de este trastorno van aún más allá. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Dental del King’s College de Londres (Reino Unido), las personas con fobia dental también tienen una peor calidad de vida.

Como explica Ellie Heidari, directora de esta investigación publicada en la revista «British Dental Journal», «esta fobia dental puede tener un gran impacto sobre la calidad de vida del afectado y condicionar su bienestar fisiológico, psicológico, social y emocional».

Cada día hay más evidencias que muestran que las personas con una mala salud bucodental podrían tener, de no poner remedio, un mayor riesgo de muerte prematura. De hecho, numerosos estudios han demostrado cómo la periodontitis, esto es, la consabida ‘enfermedad de las encías’, comúnmente conocida como ‘piorrea’, se asocia con el desarrollo de patologías asociadas a una elevada mortalidad, caso entre otras de las cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer. Y ahora, la nueva investigación sugiere que esta mala salud bucodental, si bien consecuencia de una fobia patológica al dentista, también conlleva una peor calidad de vida.

Como refiere Ellie Heidari, «por lo general, las enfermedades orales no suelen amenazar la vida de los pacientes. Pero sí pueden afectar a la capacidad de las personas para comer, beber, hablar y socializar. Y esto puede tener un impacto en su calidad de vida, afectando a su bienestar tanto psicológico y fisiológico como social y emocional».

Docente Rosa María Buzón Cervera.

 

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